Ethos, Logos y Pathos como tres dimensiones del equilibrio personal
La autorregulación es la capacidad de observarnos, comprender lo que ocurre en nuestro interior y ajustar nuestra manera de actuar ante las diferentes situaciones de la vida.
No significa reprimir lo que sentimos ni intentar controlarlo todo.
Significa desarrollar la capacidad de elegir nuestra respuesta, en lugar de reaccionar automáticamente.
Para comprenderla podemos recurrir a tres conceptos muy antiguos: Ethos, Logos y Pathos.
Nacidos en la retórica clásica, aquí podemos utilizarlos desde una perspectiva personal y práctica.
El Ethos representa nuestro carácter y nuestra coherencia: la relación entre nuestros valores y nuestra manera de actuar.
El Logos representa nuestra capacidad de razonar: distinguir los hechos de las interpretaciones, cuestionar nuestras conclusiones y pensar con mayor claridad.
El Pathos representa nuestra dimensión emocional: reconocer lo que sentimos, comprender su significado y desarrollar empatía hacia los demás.
Podemos verlos como tres dimensiones que trabajan juntas:
Ethos — cómo actúo.
Logos — cómo pienso.
Pathos — cómo siento y comprendo.
La autorregulación aparece precisamente en el diálogo entre estas tres dimensiones.
Sentir sin ser arrastrados por cada emoción.
Pensar sin desconectarnos de lo que sentimos.
Actuar sin traicionar los principios que hemos elegido.
No se trata de alcanzar un control perfecto sobre nosotros mismos.
Se trata de algo más sencillo y, al mismo tiempo, más profundo:
aprender a gobernarnos con mayor conciencia.
¿Lo que siento, lo que pienso y la manera en que actúo están trabajando en la misma dirección?
Aquí debajo hay tres enlaces de expansión si deseas ahondar mas sobre estas tres dimensiones
ETHOS — Convertirse en alguien digno de confianza
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