El Pathos representa la dimensión emocional: aquello que nos conmueve, nos afecta y nos permite conectar con los demás.
Pero también podemos llevarlo a nuestra vida cotidiana.
El Pathos comienza cuando aprendemos a reconocer lo que sentimos sin permitir que cada emoción decida por nosotros.
La ira, el miedo, el entusiasmo, la tristeza o el deseo no son necesariamente enemigos de la razón. Son información: nos muestran que algo tiene importancia para nosotros.
El problema aparece cuando ignoramos por completo lo que sentimos o, por el contrario, reaccionamos inmediatamente bajo el impulso de la emoción.
Cultivar nuestro Pathos significa desarrollar conciencia emocional y empatía: comprender lo que ocurre dentro de nosotros y considerar también lo que puede estar ocurriendo en la otra persona.
No significa controlar cada emoción.
Significa aprender a escucharla sin convertirnos en sus prisioneros.
Una pregunta para llevar contigo:
¿Qué intenta comunicarme esta emoción antes de que yo decida cómo actuar?
